Cuento taziturno: El vaso de leche

Manuel Rojas, cuento el vaso de leche

La mejor novela que he leído sobre el hambre y la precariedad es Hambre, de Knut Hamsun, publicada en 1888. En esta gran novela (que marcó una forma de hacer literatura), Hamsun relata la época en la que vivía en una pensión, escribía en los cementerios y mendigaba trabajos puntuales en las redacciones de los periódicos. No está nada mal para un vagabundo que años después llegaría ser Premio Nobel de Literatura (1920).

Ventajas y desventajas de tomar café

ventajas y desventajas de tomar café

Hace unos días, el 26 de diciembre de 2018, José María Fernández-Rúa escribía en la sección de Salud de el diario La Razón sobre la tantas veces comentada relación (positiva) entre el café y la diabetes. Empezaba su artículo, titulado «Café y diabetes», comentado que el café, en temas de salud, es siempre un asunto controvertido, más que nada porque los especialistas rara vez se ponen de acuerdo.

Las tazas y los late-show

las tazas y los late show

Entre los elementos clásicos de la puesta en escena de los late night shows, el programa de Carson destacó por el uso de una mesa escritorio, y sobre esta, un micrófono de estilo radiofónico y un sofá al lado, reservado para los invitados. Además, este comunicador siempre tenía consigo, sobre la mesa y a la vista, una caja de cigarros, un mechero, un cenicero y unos lápices. Aquellos objetos eran, más que elementos decorativos, puros amuletos de la suerte y barreras contra la superstición

Tres tazas de té, un cuento de Andrés Rivera

tres tazas de té, cuento de Andrés Rivera

Mi abuelo alquilaba un pequeño departamento de dos piezas en la calle Parral, cuando Parral era ancha y de tierra. En una de las piezas dormían mis tíos Físhale y Meier; en la otra, el abuelo. Yo, los fines de semana, dormía en la pieza de mi abuelo. Me desvestía, y me acostaba en su cama. Mi abuelo apagaba la luz de la pieza, se sentaba en una silla y encendía un cigarrillo. Al rato, me preguntaba si estaba despierto. Yo le contestaba que sí, que estaba despierto, que no tenía sueño.

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